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miércoles, 21 de febrero de 2007

Y en mayo….con flores a María y con votos a las urnas.

(Nueva postal en el kiosko: "construir JUNTOS")

Cada día resulta más evidente que vivimos en una sociedad que ha perdido la esencia de lo más humano, y se ha convertido en una apisonadora que termina por aplastar lo más íntimo de sus individuos. La cultura, la historia, la convivencia, pasan fatalmente a un segundo plano, siempre que los intereses de ese monstruo colectivo, que todo lo devora, necesitan engullir lo que lentamente hemos ido forjando de generación en generación durante un largo período de tiempo.
Frente a unos políticos mayoritariamente ineficientes e ineficaces, cuando no algo peor; frente a un entramado social y cultural muy debilitado; frente a instituciones eclesiales que permanecen mudas e impasibles ante el cierre de un Colegio de profundas raíces cristianas; los ciudadanos deberían promover espacios de participación para tomar iniciativas que dignifiquen el futuro de nuestras ciudades. Esto no es algo que se me ocurra de repente, sino que ya vienen recogiendo, desde la Cumbre de Río en 1992, quienes propugnan nuevos caminos hacia las sociedades del futuro.
Y esta introducción me abre el camino hacia una reflexión sobre la actitud de quienes, hoy por hoy y en diversas esferas, tienen la responsabilidad de dirigir ese colectivo que llamamos ciudad, región, nación. Y es que sin duda la cita electoral que se avecina les mantiene en un estado de excitación tal, que ha hecho saltar sus alarmas con una celeridad pasmosa, construyendo sus escenarios públicos donde defender y arropar a quienes después de ser desarropados les pueden exigir daños y perjuicios electorales.
Porque al incipiente rumor de la creación de una Coordinadora de afectados por el cierre de La Enseñanza, enseguida contestaron los unos y los otros con muy buenas palabras y con mucha solidaridad. Pero esto no es suficiente, no basta con llenarse de palabras cuando ya ha sucedido el desastre. Una gestión eficaz implica un buen proyecto de ciudad y como corolario una medicina preventiva que evite de raíz este tipo de desaguisados. Y que nadie se frote las manos si con lo que digo parezco apuntar al PP por ser quien ha dirigido la acción de gobierno local en los últimos años. Y digo que no se las froten, porque la ineficacia es un mal endémico entre la clase política y este tipo de situaciones ha sucedido y sucede en muchas ciudades españolas con gobiernos de todos los colores. Ciudades que se van quedando sin cines, sin centros culturales, sin equipamientos deportivos, con parques reducidos a la mínima expresión, sin Colegios (el nuestro no es por desgracia el primero), en fin sin corazón y sin órganos que les den una vida social y cultural que haga de los espacios urbanos, lugares de vida y convivencia HUMANA.
Ahora palabras, lamentaciones, apoyo moral y la guerra de los votos. Pero nadie, ninguno de ellos se ha levantado para ofrecer soluciones, para realizar propuestas reales y constructivas. NADIE. Como diría aquel “váyanse ustedes al carayu”